Un hombre que nunca se enfada no puede reírse de verdad

Un hombre que nunca se enfada no puede reírse de verdad

Los niños son auténticos; cuando están enfadados lo están de verdad. Saltan, gritan, con la cara completamente roja. Su enfado es auténtico. Es energía en movimiento.
Y al instante siguiente, el niño es feliz, todo sonrisa. Esa sonrisa también es auténtica. Todo lo natural es hermoso.
Pero les decimos a los niños...¡No te enfades, suprime ese enfado! Esto no está bien, los niños no tienen que enfadarse!!!. El niño está indefenso y no tiene más remedio que hacer caso, porque podéis retirarle vuestro amor. Y cuando sienta enfado no podrá expresarlo, y el enfado se instalará en su sangre, y como el enfado es químico, todo su cuerpo acabará envenenado. Expresado es un fenómeno hermoso, suprimida es una enfermedad. Ahora cuando sonríe, la sonrisa está cargada de ese enfado.
Y como adultos hemos suprimido tantas cosas, que cuando queremos sonreír hay muchas cosas que lo impiden... porque una sonrisa es dejarse ir...
Si te fijas verás que detrás de esa sonrisa hay enfado, tristeza, deseo... no es pura. Y si no podemos sonreír de forma pura, ¿Cómo podemos besar? Los besos están envenenados. ¿Cómo podemos amar? ¿Cómo podemos disfrutar totalmente de ser? No, no podemos. Solo seguimos los “debería”, “tendría” y “no tendría”.
Nos han enseñado tantos “deberías” que no podemos mirar directamente a lo que es. “Deberías” es estar posponiendo, y tanto posponer se convierte en un hábito. Hay miedo a vivir, solo hacemos que posponer.
<<Lo natural es auténtico>> este es el mensaje de Chuang Tse
 
 
 
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