Niños seguros de sí mismos

¿Cómo nos dirigimos a los niños y adolescentes? 
¿Qué les transmitimos con nuestras palabras?
 
¿Les hablamos en un tono cariñoso o les hablamos gritando?
 
Cuándo tienen un problema o han cometido un error, ¿les escuchamos de forma empática? ¿O les juzgamos y les sermoneamos?
 
Cuando expresan su opinión sobre algo, ¿valoramos su capacidad crítica? ¿o damos por hecho que aún no saben lo suficiente sobre el mundo?
 
Cuando se justifican por algo, ¿confiamos en su palabra y les enseñamos a asumir responsabilidad por sus decisiones y actos? ¿o les juzgamos de ante mano?
 
Cuando tienen un proyecto nuevo y nos lo cuentan, ¿les animamos a intentarlo y les apoyamos? ¿o intentamos disuadirlos contándoles nuestros fracasos pasados?

 
Durante este mes hemos hablado del efecto que tienen los pensamientos sobre nuestra manera de sentirnos. Esos pensamientos son palabras que en algún momento hemos escuchado, lo que la semana pasada hablábamos como creencias, y que nos seguimos repitiendo a lo largo de nuestra vida si no tomamos consciencia de ellas.
 
Pues bien, hoy nos vamos a centrar en qué transmitimos a nuestros hijos, sobrinos, nietos, alumnos,… para evitar inculcarles creencias que les puedan limitar ahora y en el futuro, y transmitirles valores y confianza en sí mismos.
 
¿Cómo les hablamos a los niños y adolescentes? ¿Les hablamos en un tono cariñoso o les hablamos gritando?
 
Cuándo tienen un problema o han cometido un error, ¿les escuchamos de forma empática? ¿O les juzgamos y les sermoneamos?
 
Cuando expresan su opinión sobre algo, ¿valoramos su capacidad crítica? ¿o damos por hecho que aún no saben lo suficiente sobre el mundo?
 
Cuando se justifican por algo, ¿confiamos en su palabra y les enseñamos a asumir responsabilidad por sus decisiones y actos? ¿o les juzgamos de ante mano?
 
Cuando tienen un proyecto nuevo y nos lo cuentan, ¿les animamos a intentarlo y les apoyamos? ¿o intentamos disuadirlos contándoles nuestros fracasos pasados?
 
Para un niño, su familia y la escuela son sus marcos de referencia. Los padres son sus modelos más primarios. También sus hermanos mayores, tíos, abuelos, y sus profesores. A partir de la relación que establezca con ellos creará su forma de relacionarse con el resto de personas en un futuro.
 
Es importante que prestemos atención a qué tipo de modelos somos. Pues desde que son bebés quieren parecerse a nosotros, observan lo que hacemos y lo que pensamos e intentan imitarnos.
 
Hay una cita que dice:
 
“No hay nada más poderoso que estar junto a una persona que sea una luz, no un juez, un modelo, no un crítico.”
 
Los niños y los adolescentes necesitan no sólo que nos comuniquemos con ellos, sino también que les enseñemos a comunicarse.
 
A veces, sobretodo a los adolescentes, les puede dar vergüenza hablar de según que temas, o pueden ser más susceptibles a las críticas.
 
Si les hacemos preguntas con respuesta cerrada: si o no, es así como nos van a responder. En cambio si les hacemos preguntas abiertas es más fácil que se vayan soltando.
 
Cuando se expresen, no tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que dicen, pero si les respetamos y les entendemos, se sentirán apoyados y comprendidos. De esta manera también ellos estarán más predispuestos a escuchar nuestras sugerencias o consejos.
 
Cuando nos sentimos juzgados o sermoneados, por muy buenos que pudieran ser los consejos que nos dan otros, ya no lo vamos a escuchar de la misma manera.
Y la próxima vez igual ya ni siquiera les apetece contárnoslo.
 
¿Cómo logra un niño aprender a estar seguro de sí mismo?

El niño logra la seguridad en sí mismo principalmente cuando los adultos favorecen sus capacidades valorando sus logros y recalcando que sus errores y obstáculos forman parte de su crecimiento.

Se trata de transmitirles que pueden tomar sus propias decisiones y que por lo tanto pueden equivocarse, ya que siempre tendrán la posibilidad de reparar un error, modificar una conducta o volver a realizar aquello que tal vez no hicieron correctamente.

Si nuestra mirada como padres es demasiado crítica y si nos anticipamos a sus tiempos al observar que no pueden resolver algo solos y con rapidez, impedimos que esta auto-confianza se manifieste y desarrolle, porque impedimos que desarrollen sus propias habilidades, les hacemos dependientes de nosotros o de un adulto.
Si resolvemos todos sus problemas los dejamos vulnerables y dubitativos acerca de su capacidad para poder hacer las cosas.
 
Algunos ejemplos para favorecer la seguridad en sí mismos:
 
-Que resuelvan a su manera las situaciones problemáticas que se les presentan.

- Acompañarlos y estar siempre atentos a sus pedidos si lo necesitan.

- Proponerles actividades y desafíos que estén al alcance de sus posibilidades.

- No adelantarse a sus necesidades.

- No resolverles los problemas. Dedicarles el tiempo y el espacio necesario para que utilicen sus propias habilidades y recursos.

- Confiar en sus capacidades.

- No compararlos con otros niños. Cada niño es único e irrepetible.
 
- Poner límites claros y mantener esos límites para que comprendan aquello que pueden y no pueden hacer.

- Ayudarlos a asumir el protagonismo en su propio aprendizaje.

- Permitirles preguntar y expresarse.
 
- Favorecer espacios para que los niños realicen tareas en su casa según su edad. Esto les hará sentirse importantes y necesarios.

- Expresémosles nuestra alegría cuando colaboran y resuelven los problemas. Esto les hará sentirse orgullosos y capaces, incrementando su autoestima.

- Deleguemos a los niños algunas tareas sencillas, como por ejemplo buscar algo que necesitamos o vestirse solitos. Estas acciones les harán sentirse más autónomos, ya que descubrirán que pueden realizar tareas sin depender tanto de sus padres.

- Fomentemos situaciones compartidas, como por ejemplo poner la mesa, ayudar a tender la ropa, preparar su mochila, etc. Esto les hará sentirse partícipes de una vida en común, sintiéndose útiles y responsables.

- Destinemos un tiempo y un espacio para realizar aquellas cosas que intentan hacer por sí mismos pero que todavía no pueden. Tal vez tarden más en realizarlas al principio pero vale la pena.
 
 
Gala Llobet
 

 

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